Comunas Generadoras y Receptoras: una mirada al ciclo de vida de los RCD

Ya te he comentado sobre los RCD y sobre el impacto que tienen estos a nivel social, ambiental y económico, ahora toca hablar sobre los lugares donde se genera la mayor cantidad de estos y, donde son depositados finalmente. Spoiler Alert: casi nunca se depositan donde se originan.

Para entender de mejor forma este fenómeno es bueno explicar dos conceptos claves:

  • Comuna Generadora: Lugar geográfico donde producto de la construcción de nuevos proyectos y/o demolición de antiguas estructuras de da origen a un volumen determinado de RCD, lo que deben ser trasladados a un sitio de disposición final.
  • Comuna Receptora: Lugar geográfico utilizado como destino de RCD generados dentro o fuera de la comuna, ya sea por contar con sitios de disposición final legales y autorizados, o por contar en su territorio con microbasurales o vertederos ilegales.

Podríamos pensar que lo anterior es obvio, claramente debe haber un origen y un destino para los RCD, pero hay algo que no necesariamente es obvio, y es que las comunas que cuentan con menor generación volumétrica de RCD son las que reciben una mayor cantidad de estos residuos.

La siguiente imagen, cortesía de CYMA Lab, nos muestra de forma gráfica el volumen de RCD asociado a cada comuna de la Región Metropolitana, además de los sitios de disposición final específicos para residuos de construcción autorizados por la autoridad correspondiente:

A primera vista se puede identificar que las comunas con un volumen de RCD elevado no cuentan con un sitio de disposición final de RCD autorizado. También se identifica que comunas que cuentan con hasta con 3 de estos sitios autorizados, como el caso de Puente Alto, no generan ni la cuarta parte de los que generan aquellas comunas que no cuentan con sitios de disposición final. Se identifica a Ñuñoa como la comuna líder en generación de RCD y, sin embargo, no cuenta con ningún sitio de disposición final autorizado. Un ejemplo claro de comunas generadoras y receptoras.

El escenario se complica cuando se consideran aquellos sitios de disposición final ilegal, que no son autorizados pero que cada día aumentan en número y tamaño afectando fuertemente a las comunidades aledañas a ellos.

Nuevamente vemos que se repite la tendencia, las comunas generadoras no cuentan con micobasurales o vertedero ilegales en su territorio y son las receptoras en general más vulnerables y cuya generación de RCD es mucho menos las que deben lidiar con los residuos provenientes de otras comunas, destinando recursos que podrían ser utilizado para otros fines.

Lo anterior se traduce en que comunas como Maipú y Cerro Navia declaran destinar un presupuesto municipal a la gestión de RCD incluso mayor al ingreso por concepto de permisos de edificación de proyectos en su comuna.

¿Qué opinas al respecto? ¿Es justo que las comunas con menos generación de RCD sean las que paguen por la generación constante de residuos de otras comunas? ¿Deben las políticas públicas dar orientaciones para evitar este tipo de problemas? De momento te dejo el link del articulo Políticas municipales estandarizadas para el manejo sustentable de residuos de construcción y demolición donde se dan propuestas concretas para cada tipo de comuna a modo de disminuir la generación de RCD.

Para finalizar, creo que es importante hacer la autocrítica en este sentido y pensar cómo, desde la Economía Circular, disminuir el volumen de RCD y desacelerar el crecimiento de vertederos, sean legales o no.

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