Las ciudades como reserva de materiales

La industria de la construcción es una gran consumidora de recursos (materiales, agua, energía, espacio) y generadora de residuos, de hecho, se estima que el 35% de los residuos que se generan anualmente a nivel mundial dependen de nuestra industria.

Evidentemente el desarrollo lineal -que es extraer, consumir y desechar- de la construcción es insostenible y debe evolucionar a un modelo circular, donde mantenemos los recursos, a su máximo valor, en circulación el mayor tiempo posible. De este modo, se minimiza tanto el consumo de recursos vírgenes reduciendo el impacto ambiental relacionado con la extracción y fabricación de materiales, como la generación de residuos con sus respectivas consecuencias sociales y ambientales.

Disminuir el uso de recursos vírgenes requiere mantener las materias primas en ciclos el mayor tiempo posible, y eso incluye a lo ya construido. Dicho de otro modo, los edificios existentes que, si bien son el mayor activo financiero, físico y cultural del mundo, también son nuestro stock de materiales del futuro si consideramos la minería urbana.

Una mina urbana es una reserva de materiales desechados por una sociedad, en consecuencia, al proceso de recuperarlos se le denomina minería urbana. Ciertamente relacionamos este concepto con la valorización de aparatos electrónicos en desuso cuyos componentes interiores están fabricados con materias primas finitas y escasas, sin embargo, es aplicable a todas las industrias incluida a la construcción.

De este modo, la minería urbana aplicada a nuestro rubro es uno de los grandes ejes de la economía circular aplicada a la industria. Si somos capaces de utilizar los materiales provenientes de demoliciones (o mejor dicho deconstrucciones), nuestro uso intensivo de materiales vírgenes, cada vez más escasos y caros de extraer, disminuirá considerablemente y mantendremos el valor de los recursos ya en circulación, y uno de los beneficios principales será que no destruiremos ese valor ya pagado enviándolo a un botadero.

Debo confesarles que la minería urbana no está exenta de grandes desafíos, a saber: cómo certificamos técnicamente los materiales provenientes de demoliciones, cómo prescribimos materiales recuperados en una licitación, si su adquisición depende en gran medida de la oferta del momento, cómo escalamos las soluciones o cómo consideramos el aumento de los costos y plazos en las demoliciones, entre otros. Pero debo comentarles que son múltiples los esfuerzos alrededor del mundo para hacer frente a estos desafíos y crear ejemplos concretos que sean referencias para todos a nivel global, algunos ejemplos destacados de ello son el trabajo del Living Lab (Bélgica) en minería urbana, el proyecto europeo CIRCuIT y el proyecto Circular Economy in Cities de la Fundación Ellen MacArthur.

Este es el comienzo de una nueva forma de construir, te invito a ver por tu ventana e imaginar la ciudad como la cantera del futuro, ¿qué materiales crees que podemos extraer? Cuéntamelo en las redes sociales.

Nota: Este artículo fue publicado por primera vez en la Revista Negocio y Construcción en Julio 2021.

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