La energía de la economía circular es renovable

La Economía Lineal (que es extraer, consumir y desechar) ha sido posible en gran medida gracias a las grandes cantidades de materias primas y a las energías fósiles baratas y de fácil acceso. Sin embargo, esta situación no es sostenible en el tiempo. A diferencia de este modelo tradicional, la Economía Circular, que busca mantener los recursos a su máximo valor en circulación el mayor tiempo posible, se sustenta en las energías renovables.

En efecto, la Economía Circular se basa en una serie de principios que, si bien podemos encontrar pequeñas variaciones dependido de la escuela de pensamiento, en general buscan: eliminar la contaminación (toxicidad y residuos), usar los recursos el mayor tiempo posible y al máximo de su valor, además de promover los recursos renovables y la regeneración, principios que no son viables con el uso de fuentes de energías fósiles. Como se puede ver, para que estos principios se lleven a cabo es imprescindible considerar las energías renovables en el centro de la Economía Circular, de lo contrario, el impacto obtenido será muy limitado.

Otro aspecto a considerar tiene relación con la seguridad y la resiliencia que ofrecen las energías renovables en la economía circular. Las productos y servicios que dependen de fuentes de energías fósiles son más vulnerables a sufrir crisis (variaciones de precios, problemas geopolíticos, por ejemplo) que aquellos que utilizan energías renovables favorecidos además por los menores umbrales de energía que se necesitan en una Economía Circular.

Finalmente, como vimos, uno de los principios de la Economía Circular es la regeneración de los sistemas naturales, lo cual nos desafía, no solo a diseñar productos y servicios que consuman menos recursos y se mantengan en circulación a su máximo valor el mayor tiempo posible, sino también a contribuir aportando al sistema. Lo anterior, es una invitación a pensar nuestras construcciones de un modo distinto a la forma en que venimos haciéndolo, por ejemplo, considerar las construcciones como un banco de materiales para proyectos futuros, o en lo que respecta a las energías renovables, pensar nuestras construcciones no solo como consumidoras sino como generadoras de energía, tanto para sí como para el sistema y, por qué no, pensar en nuestras construcciones con la capacidad de purificar el aire que las rodea.

Nota: Este artículo fue publicado por primera vez en la Revista Negocio y Construcción en Mayo 2021.

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