¿Buscas mejorar tu productividad? Échale un vistazo a tus residuos

La presencia de residuos de construcción y demolición (RCD) no sólo afectan al medio ambiente, sino que también al bolsillo de productores y consumidores. ¿Parece extraño verdad? Déjame explicarte:

Los residuos no aparecen de la nada, alguna vez fueron parte de un material o producto que fue comprado para formar parte de algo más grande. Sin embargo, las personas que construyen consideran pérdidas de material en el proceso, ósea, desde la etapa de diseño ya se está pensando en la generación de residuos.

Los materiales adquiridos deben ser transportados a la obra o proyecto y una vez ahí, sólo el destino define qué porcentaje de todo ese material transportado se convertirá en residuo; y como bien sabemos, el transporte tiene un costo económico y ambiental.

Ya en obra, los materiales son utilizados para materializar elementos que dan avance al proyecto, avance que es utilizado para medir la productividad. Lo negativo es que esta productividad no considera la cantidad de residuos que se generan en el proceso, ya que sólo relaciona la cantidad de metros cuadrados (reemplácese por la unidad que estime conveniente) de muro (reemplácese por su elemento favorito) se realizaron en una X cantidad de tiempo.

Ya al final de la jornada, vemos nuestro progreso en obra con satisfacción, pero evitamos mirar el cumulo de residuos, cuyo crecimiento avanza más rápido que la obra misma. Tal es su tasa de crecimiento que debe ir siendo removido de obra día a día. ¿Removido por voluntarios? ¡No! Removido por empresas que se encargan de llevar estos residuos a un sitio de disposición final, muchas veces, uno ilegal.

Si nos fijamos, estamos pagando por un material que no utilizaremos, pagando por su transporte hasta nuestras obras, que ocupa un volumen en nuestra bodega, que es transportado internamente por trabajadores cuyo tiempo también es remunerado, para finalmente enviarlo al cumulo de residuos de la obra, con el alivio de que sabemos que luego un camión lo llevará lejos de nuestra obra. ¡Ah se me olvidaba! El servicio del camión también debe ser pagado.

Como vemos, estamos pagando por algo que terminará en un sitio de disposición final que contamina el medio ambiente, siendo partes del problema y no de la solución.

Para que nos hagamos una idea, si consideramos los costos de los materiales (Bravo et al., 2019):

  • En promedio cada m 3 de RCD tiene un valor de $55.000;
  • Los RCD generados en obra gruesa tienen un costo aproximado de $85.000/m3;
  • Los RCD generados en terminaciones tienen un costo aproximado de $35.000/m3.

La información expuesta nos muestra que si gestionamos nuestros RCD podemos llegar a aumentar la productividad y tener un mayor margen de ganancia.

Ahora te preguntarás cómo afecta esto a los consumidores. Bueno, alguien adquirirá el producto final y con ello estará pagando todas las ineficiencias que tuvieron parte en la construcción.

Pequeños cambios pueden generar grandes resultados, desde aumentar la productividad de una empresa, disminuir la contaminación medioambiental e incluso, llamar la atención de personas que estén interesadas en invertir en empresas medioambientalmente amigables.

Aún estamos a tiempo.

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